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La esperanza infinita como canal de sanación: mi historia con el SIBO

hace 3 días
6 min de lectura
Lina Perez-Naranjo, founder of Endless Hope Renovation, is writing by a window in natural light.

Hace seis años fui diagnosticada con SIBO (Small Intestinal Bacterial Overgrowth, por sus siglas en inglés). El SIBO no es otra cosa que el sobrecrecimiento de bacterias en el intestino delgado, que, de no ser detectado, puede cambiar el rumbo de tu vida de un mes a otro. Esta es mi historia.


Un enemigo silencioso

A finales de 2019, de manera misteriosa, comencé a perder peso. Mi energía cambiaba constantemente, pero yo, en mi convencimiento de “yo lo puedo todo” o “esto es algo sin importancia, ya pasará, es estrés del trabajo”, simplemente lo ignoraba.


A principios de 2020, justo antes de la pandemia, sin imaginarme lo que vendría para mí y para el mundo entero, tuve la oportunidad de celebrar mi cumpleaños con los seres que más amo en la vida: mi esposo, mis hijos, mis padres, mis hermanos y sus familias. Bueno, uno de ellos no pudo asistir por cuestiones de trabajo, pero su amor y presencia también estuvieron ese día. Recuerdo que reímos, gozamos y comimos delicioso, aunque yo con precaución, porque ya venía teniendo unos síntomas que, como dije antes, simplemente estaba ignorando.


Puedo decir con certeza que, hasta ese momento de mi vida, había logrado muchas de las metas que me había propuesto, tanto a nivel personal como profesional. Pero este enemigo silencioso, que luego se convirtió en un gran amigo y maestro de vida, decidió manifestarse en marzo de ese mismo año. Perdí más de 10 libras (unos 4.5 kilos) en un mes, y yo ya era de constitución delgada, así que para mí perder peso no era un privilegio, sino una desgracia. El SIBO causó una disrupción total en mi vida —trabajo, familia, amigos, salud— y rompió mi alma. Como me han dicho los grandes maestros, experimenté una muerte espiritual.


Días oscuros, ninguna respuesta

Había días en que mi cuerpo ni siquiera aceptaba agua. Lo poco que podía consumir me daba suficiente energía para abrir los ojos, y gracias a la pandemia pude trabajar desde casa. Fueron días oscuros, llenos de temor, angustia, duda, incertidumbre y todos aquellos sentimientos que te puedas imaginar.


Fui a cada especialista posible en busca de respuestas, de algo que ni ellos mismos podían explicar, porque cada examen salía completamente normal. En una de mis visitas a urgencias, cuando pensé que estaba a punto de sufrir un infarto, la doctora me dijo, con una mirada muy triste y cálida a la vez: “No sé qué más hacer. ¡Médicamente ya hemos hecho todo! Te va a sonar un poco extraño, pero a mi madre le pasó algo similar y ella buscó ayuda en la medicina holística; quizás ellos sí puedan ayudarte”.


Tan pronto como llegué a casa, comencé a investigar y a buscar la mejor opción holística. La encontré, pero me tocó esperar casi dos meses para ver a la doctora. Lo primero que ella me dijo fue: “Puedo ayudarte, pero mi práctica no la cubre el seguro médico”. Yo respondí sin pensarlo dos veces: “No importa, necesito ayuda”. Afortunadamente, Dios me permitió contar con la base económica para recibir este cuidado; si la medicina general en los Estados Unidos es cara, ya se imaginarán lo costosa que es la medicina holística. En ese momento nació en mí una pregunta más profunda, que abordaré en otro blog: ¿cómo puedo ayudar a otras personas que están viviendo algo similar a encontrar apoyo que sea asequible según sus posibilidades económicas?


Finally, a Name

Después de escuchar mi historia con lágrimas, la doctora me preguntó si alguna vez me había hecho la prueba para detectar SIBO. Le dije: “¿SIBO? No”. La verdad, ni sabía qué era hasta ese momento. Comenzamos el proceso y, después de tres semanas de espera, llegaron los resultados: “Tienes SIBO”. Irónicamente, aunque tenía miedo, sentí un alivio enorme al saberlo y poder comprobarles a todos aquellos que me decían: “Es tu imaginación, solo es estrés, son tus nervios, solo es colon irritable”. ¡No estoy loca!


Además, se hicieron otros exámenes para mirar a fondo la salud y la condición del intestino. El SIBO había causado mucho daño y también había afectado, de cierta manera, mi sistema inmunológico, entre otras cosas.


Cuando dejé de controlarlo todo

De la mano de esta doctora, comencé mi proceso de sanación. Bueno, eso pensé. Empezamos el protocolo de tratamiento, una combinación de medicina tradicional y holística. Después de aproximadamente 8 a 10 semanas, se repitieron los exámenes y se descubrió que el tratamiento no había hecho absolutamente nada, o casi nada. Luego supimos que mi cuerpo era resistente a estos medicamentos: ni los antibióticos convencionales ni los holísticos funcionaron.


Mientras tanto, mi cuerpo seguía cambiando: más delgada, con menos cabello. Me sentía lista para partir de este plano terrenal, pero el amor a mis hijos, mi esposo, mis padres, mis hermanos y mi familia me inspiraba a seguir luchando. A no perder la esperanza, una esperanza infinita que solo podía venir de un lugar: para mí, Dios; para ti, puede ser el universo, la energía, tu yo superior, lo que más resuene contigo.


Sin embargo, pensé: “¿Y ahora qué?”. Fue aquí cuando me rendí y acepté que no podía controlarlo todo y que debía dejarlo en manos de Dios. A medida que pasaban los meses, mi cuerpo fue volviendo a renacer. Como los bebés, empecé a reintroducir los alimentos, uno a la vez. ¡Tuve que dejar el gluten y no pude comer pan! ¡Amo el pan!


Renovar, no convertirme en alguien diferente

Di espacio para limpiar creencias pasadas y limitantes. Empecé a verme con amor y compasión. Tomé cursos sobre espiritualidad, feng shui, dualidad y más. Comencé a crear nuevos hábitos que me ayudaron a reencontrarme y a recordar quién soy. Entendí que no necesitaba convertirme en alguien diferente, sino recordar la esencia de mi alma y mi propósito más puro. Replanteé mis valores y mi visión de la vida. Desde aquí comencé mi expansión sagrada y espiritual, y a convertirme en ese ser espiritualmente sano, integrando la gran lección que el amigo SIBO había traído para recordarme que tenía que volver a casa.


Esto es lo que yo llamo la renovación a través de la esperanza infinita, y de ahí nació Endless Hope Renovation.


Hoy sé que recorrí, sin saberlo, lo que enseñamos como el Método de 9 Fases™ (9-Phase Method™): desde la Fase 1, Disrupción Sagrada — El Llamado de Despertar, hasta la Fase 9, Casa Abierta — Viviendo en Verdadera Plenitud.


Si algo de esta historia te resulta familiar, no tienes que descubrir el siguiente paso en soledad.



Una práctica para tu propia disrupción

Si hoy estás atravesando tu propia disrupción, te invito a tomar cinco minutos y escribir una sola pregunta: ¿qué está intentando enseñarme esta situación?


El Diario de Interferencia Divina™ (Divine Interference Journal™), una de nuestras Herramientas Insignia™ (Signature Tools™), puede acompañarte a notar las señales que llegan disfrazadas de dificultad.



Esperanza Infinita-Seis años despué

He realizado más de 15 exámenes de SIBO desde 2020. Con la excepción de uno en 2023, que salió negativo pero el SIBO regresó a los dos o tres meses, hoy por fin puedo decir que estoy libre de SIBO después de seis largos años de lucha. El sábado 24 de octubre de 2026 me hice el último examen, en el que se confirmó que el amigo SIBO prácticamente ha decidido irse de vacaciones infinitas. ¡Jajaja!


Hoy le doy gracias a Dios por presentarme al amigo SIBO, por haberse convertido en el maestro que me ayudó a recordar quién soy. Gracias también a todos mis guías espirituales, de planos superiores y de este, que nunca me dejaron sola.

Sé que se presentarán nuevos maestros disfrazados de situaciones incómodas en la vida, pero gracias a la lección que Dios me ha regalado a través de esta experiencia, cuento con un método que me ayudará a renovarme cada vez más rápido.


Mi historia no reemplaza el acompañamiento médico. Si algo en tu cuerpo no se siente bien, busca apoyo profesional y no dejes de escucharte.


Espero que mi historia te inspire y que, si estás pasando por una situación crítica en tu vida, ya sea de salud, de pareja, de familia, de pérdida o de agotamiento laboral, recuerdes que el camino a seguir es espiritual, no estratégico. Bienvenido a casa.

Lina Perez-Naranjo

Fundadora y CEO, Endless Hope Renovation


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